Broto en la lluvia amarilla
Desde la noche en que mi madre apareció por vez primera, tampoco nunca volví a salir de Ainielle. La verdad es que, antes, solía hacerlo pocas veces: una en abril, para comprar en casa de Pallárs comida y munición a cambio de las pieles, y acaso otro para de ellas en septiembre, hasta Broto o Sabiñanigo, para vender en el mercado algún saco de fruta de la mucha que ahora se pudría en los árboles de Ainielle. Pero, en seguida, regresaba. No me gustaba dejar el pueblo solo mucho tiempo. Temía que, en mi ausencia, volviera a repetirse lo que un día ya ocurriera mientras yo estaba en el monte con la perra.

Julio Llamazares - Cita del capítulo 11 de la lluvia amarilla.
La foto está cogida de aquí.
es.wikipedia.org/wiki/La_lluvia_amarilla
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