
Mientras las Cortes, varios Consejeros y la ciudadanía desconocían el proyecto, aquí tienen al Consejero Aliaga (el serio) y al Senador Mur (el contentico) defendiendo el proyecto en Orlando. Fotografía tomada de la web www.parkothek.info. Los ciudadanos de a pie no sabemos, realmente, qué es lo que está sucediendo. No sabemos si este proyecto descabellado para Los Monegros es realmente un proyecto real (por mucho que surrealista) o simplemente una cortina de humo para justificar posteriormente proyectos algo más concretos, menos espectaculares pero quizás igual de suculentos para el promotor. Tal y como están las cosas, no es descartable que, mientras nos entretienen con 32 casinos, 70 hoteles, 5 parques temáticos y no se sabe cuantos conjuntos residenciales (que aunque no se nombren, haberlos haylos), algún grupo empresarial (de los que no celebran sus consejos de administración en discotecas o timbas de casino) esté planeando algún proyecto serio que, en comparación con este monstruo ficticio monegrino, se presente como la sostenibilidad misma. ¿Acaso no les parece, desde que se ha presentado este proyecto, que la Expo 2008, Puerto Venecia, Plaza o los campos de golf de María de Huerva son juegos de niños? Quizás la aspiración máxima es que los ciudadanos nos hagamos a la idea de que los límites pertenecen a un sistema político y económico ya caduco. Que en la nueva Era debemos estar preparados para todo: para la construcción máxima, para la destrucción máxima. Que el territorio es para quemarlo, para gastarlo, para comerlo.
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