
España celebra hoy el día de su Constitución, conmemorando su aprobación en referéndum por el pueblo español. La Constitución, suprema Ley en que se fundamenta la vida en comunidad de los ciudadanos, es, sin embargo, ordinariamente olvidada, marginada, contravenida, menoscabada, por el funcionamiento “normal” del régimen político, social y económico.
Junto a esa Constitución permanentemente citada en los medios de comunicación, junto a la Constitución de las patrias, las naciones, las regiones, las quintaesencias, los reyes, las leonores, los diputados, las recusaciones, los magistrados, los ejércitos y las iglesias; junto a esa Constitución, decimos, sobrevive una Constitución “oculta”, manifiestamente ignorada por muchos ciudadanos y por poderes públicos que, con su actuación ordinaria, corrompen permanentemente su espíritu y su letra. No nos referimos a esa corrupción perseguida por los tribunales, la corrupción de los sacos de dinero, sino a esa corrupción mucho más sutil y extendida y casi plenamente aceptada por la inercia ciudadana como si de algo inevitable se tratara: la de la perversión de los principios democráticos, la del amiguismo, la de la ineptitud política profesional, la del nepotismo, la de los encargos y la del silencio, la de los canapés, la de la marginación, la de la falta de compromiso, autonomía e independencia y la de las fotos en que no sale el que se mueve.
Para celebrar el día de nuestra Constitución, APUDEPA rescata sus “tesoros ocultos”, sus artículos marginados, aquellos que no tienen permanentemente sobre sí los focos mediáticos y los que al poder no conviene desarrollar (especialmente los artículos 44 a 47). ¿Sabían ustedes que la Constitución obliga a impedir la especulación del suelo?
apudepa.blogia.com/2007/120602-la-otra-constitucion.php#comentari
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