
Por mucho que se imponga la moda de Papá Noel o Santa Claus, hoy es una noche especial.
Es la noche de la infancia. De las ilusiones que nunca se olvidan.
Por muy echo polvo que esté un ser humano -que no es raro estar echo polvo en esta vida-, en este noche de los Reyes Magos hasta el más blindado sujeta una lagrimita.
Al final los objetos son el amor.
Alguien ha tenido que comprrlos, que escogerlos, que envolverlos… Alguien ha tenido que escribir esa etiqueta.
