
El jueves nos metimos tempranito en el autobús para irnos a la montaña. Al hacer la primera parada ya nos dimos cuenta de que hacía un frío impresionante y que iba a llover. Efectivamente llovió, también nevó y para tocar un poquito más las narices granizó (era un granizo muy fino, no incordiaba). Otra cosa de la que nos dimos cuenta todos es que Francho, nuestro profesor, no era como el resto de profesores que solían venir. De normal, nuestros profesores son de movimiento limitado: fumadores empedernidos (hay alguna profesora que mide las distancias según los cigarrillos que se puede fumar hasta llegar) y otros que no tienen un físico muy atlético. Francho es un hombre muy atlético acostumbrado a hacer senderismo y pasarse todo el día en la montaña.


