
A pesar de las lluvias abundantes y de que las temperaturas no son demasiado altas, la naturaleza sigue su curso y las golondrinas, que ya van escogiendo pareja, han comenzado a hacer sus nidos. Frente a uno de los balcones de mi casa, hay uno de ello, que, como todos los años, comienza a ser construido con dedicación y paciencia.
Ya he visto en bastantes ocasiones cómo hacen su nido las golondrinas: elaboran con su pico una especie de engrudo de barro que van pegando bajo los aleros de las viviendas o en rincones protegidos de las inclemencias del tiempo. Es curioso verles subir y bajar del alero, transportando en sus picos las bolas de barro, montones de veces hasta que tienen construido el nido. A veces permanecen como pegadas contra el alero durante largos ratos sin caer, seguramente esperando el momento propicio para salir de nuevo en busca del preciado barro.
Cuando tengan hecho el nido pondrán allí sus huevos, los incubarán y alimentarán a sus crías, es curioso ver cómo cazan los mosquitos al atardecer, volando a ras del suelo con un sin fin de piruetas preciosas. A veces paso largo rato observando su vuelo, que traza líneas en el aire con un arte, que no podía ni imaginarme. Son unas auténticas artistas de la naturaleza. Esperemos que los impresentables no destruyan sus nidos, y las dejen que vivan tranquilas y felices, porque la madre naturaleza necesita de ellas y quién sabe si algún día también nosotros las necesitaremos.
En la foto, que he sacado con mi cutre cámara digital, puede verse el nido que están comenzando a hacer frente al balcón de mi casa, bajo el tejado, aproximadamente en el centro entre el tercer y cuarto travesaño. La golondrina permanece agarrada al tejado, seguramente esperando asustada, que yo cierre mi balcón y me vaya. Se ha quedado quieta de repente para no ser vista o ser confundida con la pared de la casa. Lo he marcado con un círculo y si lo agrandáis con el zoom lo veréis mejor.
(Fuente original en Http://piensayescribelo.blogspot.com)
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