El periódico ABC lider de la prensa “mas democrática” de este país, baluarte de la tolerancia y compresión de todas las facciones e ideas políticas de esta nación, nos regala en su edición valenciana un artículo mofante sobre el descenso de Real Zaragoza y su relación con la oposición del trasvase del agua a la comunidad Valenciana. Se olvida que el Levante otro club de su tierra ha descendido, junto al Murcia otro implicado, y que muchas de sus valoraciones podrían replantearse y adaptarse a esta relación que intentan plasmar en un artículo que nadie se atreve a firmar, como nadie sale a reconocer públicamente los errores en la gestión sin control del agua que Valencia ha tenido en estos años. El artículo dice así:
«Jugadores, mercenarios», gritaba un grupo de aficionados del Real Zaragoza, al tiempo que se enfrentaba con algo más que invectivas dirigidas contra los jugadores cuando regresaban de Palma de Mallorca, en donde certificaron su descenso al purgatorio de la Segunda División. La afición zaragocista puede superar el trauma yéndose a llorar al río Ebro, que es ancho y caudaloso. Con sus lágrimas contribuirán a mantener el caudal ecológico y el ecolojeta, y así acrecentar su riqueza hídrica, la misma que quieren para sí y en exclusiva. En su plañir pueden hacerse acompañar, ya en su desembocadura en Amposta, por la también cabreada afición del Barça, que ha visto cómo terminaba su segunda temporada futbolera sin un solo título que añadir a sus vitrinas.
Todo lo cual, el descenso del Zaragoza y el ayuno y abstinencia de trofeos para el Barcelona, no es más que el resultado de sendos errores políticos, que tienen nombre y apellidos: Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón; y el otrora presidente de la Generalitat catalana Pasqual Maragall y el jefe de la oposición al tripartito, Artur Mas. Contra ellos deberían ir las frustradas aficiones, no contra jugadores, entrenador o directivos. Veamos.
¿Por qué el Gobierno de Aragón, con Marcelino Iglesias al frente, y sus Cortes Generales como acompañamiento palmero, no incluyó cuando abordó la reforma de su Estatuto de Autonomía, una cláusula que garantizase per saecula saeculorum que su equipo más representativo, el Real Zaragoza, nunca en jamás de los jamases se vería condenado al oprobio y vergüenza de perder la condición de equipo de Primera? … (sigue en la web y no tiene desperdicio)
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