La mujer de agua

Estos días que vivimos en Zaragoza, me recordaron un texto corto que escribí en abril del 2003. Ahí va:
La mujer de agua cambia de color con cada paso. Está formada por lágrimas, sudor, saliva, rocío y lluvia. Cuando hace mucho frío no tiembla pero cuando sopla el viento se le ensanchan las caderas. Tiene algas en el pelo y arena en el ombligo.
La mujer de agua siente nostalgia al ver los charcos. Sabe que debe volver al mar, pero no se atreve. Prefiere seguir siendo la mujer de agua, sobre un desierto de asfalto.
Después de tanto tiempo, me gustó leerlo. Han cambiado muchas cosas, pero yo sigo siendo la mujer de agua, un río de emociones…
zaragozamonamour.blogspot.com/2008/06/la-mujer-de-agua.html
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