
La explanada de aparcamientos en medio de ninguna parte, a 10 kilómetros del centro de la ciudad, fue acotada en un tercio de su área para que la impresión de aforo fuese superior. A ambos lados, unas gradas posibilitaron la visión a las personas que quisieron sentarse. Los bares ofrecían cerveza y bocadillos a precio de oro. En un momento dado, un cantante joven, bajito y con barba, armado de guitarra, salió al escenario. Aún era de día, y las nubes amenazaban tormenta. Pero el cierzo la disipó.
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Informa: tausiet.blogsome.com/2008/06/26/alrededor-del-concierto





