Diccionario apócrifo de la Expo

Ha pasado más de un mes desde que comenzó la Expo y, como siempre, en este tiempo hemos ido adaptando los nombres primigenios de los pabellones y edificios del recinto a nuestro vocabulario particular.
Por eso, por mucho que se empeñe la organización, hoy “El Faro” ya no es el Faro, sino “el Botijo”, y el “telecabina” de Aramón, aunque le pese al holding de la nieve, ha cambiado su nombre por el de “telesilla”, como los de las pistas de equí.
cronicadelaexpo.es/blog/2008/07/20/el-diccionario-apocrifo/
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