Concierto de Dulce Pontes y Estrella Morente en la Expo y horrible preludio pseudo-electrónico


El comienzo del concierto resultó un tanto extraño. Sobre todo porque la gente las esperaba a ellas a las 11 y nos metieron un insufrible par de tipos que hacían garabatos con un lapiz óptico que proyectaban sobre una pantalla y a la vez producían diferentes ruidos con los trazos. Una marcianada de puta madre que cabreó bastante al personal y que fue una tomadura de pelo en toda regla. Al final tuvieron piedad del público y “sólo” actuaron veinte insufribles minutos. Era increíble ver a 10.000 personas soportando con más o menos aguante las subidas y bajadas de un modulador de sonido.
Por fin a las 23.35 aparecieron los músicos y la gente empezó a silbar pensando que las divas ya no llegaban y que tocaría tragar otro sable. Por fin aparecieron ellas y la gente se apaciguó. Empezaron con una puesta en escena muy plástica y bonita girando en torno a un cuenco con agua. Cantaron juntas un par de canciones en las que no llegaron a empastar las voces en ningún momento y la segunda voz de Dulce Pontes no lograba coger la nota correcta. Después empezó Estrella Morente en solitario a cantar (con poca voz) como ella sabe y poco a poco se fue entonando el concierto. Luego le tocó el turno a Dulce Pontes con sus fados y la noche volvió a subir enteros. Volvieron a salir juntas y Dulce cantó muy bien el “Volver” de Estrella (¿o debería decir de Gardel?). Se nota que Dulce Pontes interpreta muy bien los tangos y las músicas con carácter. Yo creo que debería dejar de lado los intentos étnicos africanos que no aportan mucho a su música. Después entró Estrella Morente cantando la famosa Cançao do Mar de Dulce Pontes y cumplió justito. Luego hicieron una versión a dúo del “Gracias a la Vida” de cara a la galería y la despedida final.
Sensaciones después del concierto: bonita puesta en escena (eso sí, que le recomiende alguien a Dulce Pontes un estilista para su cabello: no le favorece el pelo tan cortísimo), buenas cada una en su estilo, no convenció la mezcla de dos voces con fuerza que no llegaron a conjuntarse y tampoco funcionaba el estilo africano en el que Dulce lanzaba un alarido de vez en cuando. De todas formas hay que decir que fue un concierto interesante en el que se pudo ver el duende de Estrella Morente y la energía de Dulce Pontes.
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