
Cada 9 de agosto, se produce el “madrugón” más placentero del año. Te pones el despertador allá sobre las 8, 8:30 de la mañana, y curiosamente te despiertas antes de que suene. Llegados a este punto se procede al siguiente ritual:
Una vez terminadas las cuestiones higiénicas de cada uno, se procede al “alicatado”, se coge la ropa de encima de la silla ya preparada del día anterior, que paradojicamente es la ropa más vieja del armario pero te la pones con la misma ilusión como si te la acabaras de comprar. Por supuesto, todo esto con la banda sonora de fondo de la danza de las espadas.
Y por fin, ya estamos preparados, damos un repaso para que no se nos olvide nada, pantalón blanco, camiseta blanca, pañoleta verde, fajín, dinero, garrafa de vino, llaves de casa…parece que ya esta todo! Les felicitas las fiestas a tus padres, hermanos…etc. y rumbo al almuerzo. Pero mientras estás esperando el ascensor, sientes que te olvidas algo, y cuando llega el ascensor y se abre la puerta, notas un olor que ningún dia está…y a grito de OSTRAS LA ALBAHACA!!! entras corriendo en casa a cogerte un ramico. Y ahora si que si, ya esta todo.
Ahí vas rumbo de “El Almuerzo”, y lo pongo asi porque es el almuerzo del año, el más esperado, el más multitudinario y como no, el más caro. Una vez que llegas, te saludas con todos, besos, abrazos, felicitaciones…ves a gente que no ves en todo el año, amigos de amigos…en fin, se nota que son fiestas.
Ya terminado el festín, todo es alegría, trago de vino va, trago de vino viene…hasta que alguien se le ocurre mirar el reloj a grito de..VENGA VAMONOS!! y empieza la romeria a la plaza de la catedral. Hay que llegar con tiempo si se quiere estar en la plaza para oir el pregón y el cohete (aunque realmente no se oye nada), pero es un momento único para un Oscense. Son 10, 15 o 20 minutos en la plaza, pero intensos, parece que vengas de una batalla, ropas rotas, golpes, vino por todo el cuerpo en forma de sangre…y como si celebraran la victoria, bajan hacia la plaza de lizana, coso alto, coso bajo…etc. con cánticos de guerra en honor a nuestros vecinos de la capital, el cual nos hace saltar a todos.
Tras la procesión “blanquigranate” y verde aun hay fuerzas para irse a los pubs de la ciudad, ya que es el único día del año que abren todo el día.
Y una vez llegados a este punto, interviene ya el aguante de cada uno, alguno se ira a comer a casa, otros irán directamente a la merienda o incluso a la cena, y aunque el camino de vuelta se hace duro, cansado, con hambre, sueño…se esta satisfecho por lo vivido.
Informa: fiestas-san-lorenzo.es/almuerzo-y-chupinazo-de-san-lore


