
No recuerdo el momento, cuando yo tomé conciencia, Él ya estaba aquí…
Centro descendido, (lo divino siempre mora en “lo alto”), los niños lo saben…; Los ancianos grises, después de dar la vuelta a la vida…; también.
Él, es el lugar donde empiezan las metas, a donde regresan los ecos.
Allí renace la fuerza natural de los eones.
Centro, rodeado de cambio…, permanece.
Él otorga su presencia a todas las cosas.
Nada puede impedir su ley:
“todo nace en Mí; todo retorna a Mí”.
Piedra angular de los universos, Grial indestructible, vórtice invisible, la primera causa, el último motivo…
Un día despertamos y vimos nuestra muerte en vida, partimos de inmediato, nos hicimos como niños y aprendimos a olvidar lo aprendido.
Senda blanca y azul; hermosa y amada sabiduría de la inocencia perdida. Vibra en bondad y se nos regala sin medida cuando soñamos el olvidado olvido.
Una hoja cae en otoño y golpea la tierra, el ensordecedor sonido del momento detiene el tiempo; un mundo muere; abierto el cáliz de Dios, puedo mirar adentro; las estrellas danzan; armonía, dicha, luz; atravesada el alma; paz, alegría sin miedo… plenitud… verdad… belleza… Amor… Vida…
Informa: rivaspress.com/2008/10/crnicas-de-arena-centro.html





