Juguetes rotos

Los niños son la esperanza del mañana...

Los niños son la esperanza del mañana...

Los niños pierden el amor a la vida, y se convierten en “juguetes rotos

Coinciden los entendidos en la materia, y entiendo que no están equivocados, cuando señalan que para formar el carácter de una persona, sin duda, precisamos de algunas necesidades primordiales. A saber: afecto, calor humano, alimentos… Es decir, todos los estímulos necesarios, y al mismo tiempo complementarios, para saber discernir entre el bien y el mal. Por el contrario, bajo necesidades contrarias a las anteriores: abandono psíquico o psicológico, falta de afecto, falta de comprensión… los niños/as tienden a desarrollar un carácter dudoso y temeroso: pierden el amor a la vida, y se convierten en “juguetes rotos” de por vida, que muchas personas (mal nombradas de esta manera) violentan y tienden a deshacerse de ellos. Estoy hablando de realidades, que no de ficciones. He aquí el porqué aparecen en el entorno familiar chicos/ as solitarios.


Y es que todos los seres humanos nacemos, en principio, con semillas de bondad, racionalidad y generosidad. Pero, al mismo tiempo, se desarrollan en el interior de nuestros corazones simientes de odio, xenofobia, crueldad, violencia… (los animales matan por hambre, pero los hombres/mujeres matan por puro placer… ¡Triste y puro placer!). Cuando cometemos crueldad contra los menores, los convertimos en juguetes rotos de por vida. Ashley Montagu dejó escrito: “Aprender a hablar nos cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años. Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo”.

Sabemos que la bioenergía se produce quemando biomasa -materia orgánica como plantas o madera–, la eólica valiéndose de turbinas de viento para generar electricidad, la hidroeléctrica que aprovecha la energía del agua, la solar desarrollada a través de paneles solares -que están hechos de células fotovoltaicas–, el hidrógeno que estando en el agua figura como una fuente inagotable de energía, la geotérmica –energía que aprovechamos del calor emanado del centro de la tierra–,y, por último, la oceánica aprovechando por una parte la energía termal que produce el calor del sol y por otra produciendo energía mecánica procedente de la olas y las mareas. Hemos aprendido de todos estos adelantos para desarrollar un mejor bienestar para nuestras vidas, pero no hemos aprendido a respetar y a educar al niño/a. No somos muy listos, desde luego.

El niño solitario puede ser que, y esto es obvio, se desarrolle como consecuencia de una conducta familiar problemática. La conducta de los padres– de ella y él–, repercute en el niño/a como consecuencia de ser el elemento familiar más vulnerable. Se puede consolidar de esta forma una enfermedad que tiene actualmente cierto desarrollo: la depresión infantil. En el mundo del niño es de suma importancia que reciban afecto–sentirse queridos y protegidos, por sus progenitores, o, en sus defecto, por las personas que los sustituyan cuando estos faltan por muerte, desidia, abandono…La separación o divorcio de los padres, es prudente decir, que repercute de una forma directa en el desarrollo de la personalidad y conducta de los niños: la esperanza del mañana. Los niños, y esto está comprobado, hacen los que ven y oyen. Es decir, imitan a sus padres. Los numerosos trastornos psicológicos y psicopatológicos, que se manifiestan durante la infancia, o, a veces, cuando llega la adolescencia, son debidos al entorno familiar en que han vivido.

Ser niño se ha convertido en una esclavitud, y de esto no me cabe la menor duda, que se está fomentado más y más cada día que pasa. Lo vemos con nuestros propios ojos: tantas y tantas son las forma de explotación de menores, a saber: trata infantil–de niños/as–, comercio sexual con fines lucrativos, trabajos en minas de la muerte, trabajos en la agricultura, los denominados “Niños soldados”creados como escudos humanos para una muerte cierta, matrimonios infantiles forzosos, esclavitud domestica por parte de sus propios padres, abusos sexuales cometidos por los últimos, pederastia( cuando el menor tiene 13 años de edad, y da su consentimiento, resulta que el ‘pederasta’ no comete delito alguno).Todos sabemos que han existido, y probablemente existen sacerdotes católicos pederastas en todo el mundo. Casos concretos se pueden citar: en Dublín–República de Irlanda, 2002–, en Boston–Estados Unidos, 2002–, en Canadá…Y de aquellos también hay constancia en otras religiones del mundo. Pedofilia: la ejercen hombres desaprensivos e inhumanos–casados y solteros–, que buscan placer enfermo en las pobres criaturas que Dios creo, etc. Así se encuentra el Código Penal español. Respeto esta ley pero no la comparto. Y seguimos convirtiendo a nuestros menores en juguetes rotos.

En la Declaración de Derechos del niño [1.Proclamada por la Asamblea General en su resolución 1386 (XIV), de 20 de noviembre de 1959] se estableció lo siguiente: Principio 1: El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Los niños/as dan y desean recibir amor, y, desde pequeños, son receptivos a éste. Sin amor el niño–hombre mañana–crece entre el olvido y la oscuridad. Evidentemente existe la ‘Inteligencia Infantil’, y sabemos que, el niño o niña posee ésta en vías de desarrollo. Pero hemos de comprender que, la facultad que tienen los menores para aprender, ha de estar motivada por la enseñanza para que más tarde se adapten al medio ambiente: desarrollo cultural, verbal, problemas concretos, situaciones problemáticas…: a todo esto se le llama enseñanza por antonomasia.

La Coruña, 20 de marzo de 2009

Mariano Cabrero Bárcena es escritor

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Resumen.-

Mariano Cabrero:Y es que todos los seres humanos nacemos, en principio, con semillas de bondad, racionalidad y generosidad. Pero, al mismo tiempo, se desarrollan en el interior de nuestros corazones simientes de odio, xenofobia, crueldad, violencia… Debemos de tener cuidado porque cuando cometemos crueldad contra los menores, los convertimos en “juguetes rotos” de por vida.

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