Los que me conocen saben que cuando el despiste alcanza cimas importantes lo paso mal, muy mal. Y si es en público peor, mucho peor. Hace unos meses quise ser abducida por la taza de café que tenía en las manos y desaparecer de la faz de la tierra por un rato.
Informa: entrenomadas.wordpress.com/2009/11/25/si-lo-se-soy-la-r

