Yo me equivoco mucho, tal vez demasiado, pero creo que acierto cuando rechazo los proyectos faraónicos del Ayuntamiento de esta ciudad. Amo Zaragoza, no quiero verla sólo como el lugar donde vivo, escribo, trabajo, río o lloro. La Expo de Zaragoza no entró en el casco viejo. Dejó infraestructura vital en la ciudad, pero pasó de largo aquí, permitiendo que una parte del barrio siguiera varada. Nada nuevo, por otra parte. Tanto la izquierda como la derecha han practicado la política del olvido en el barrio. La crisis en el casco viejo de Zaragoza es como un cristal punzante que va rasgando viviendas, familias, identidades, comercios… Va rasgando, en definitiva, la vida.
Completo en el blog de Marta Navarro – Entrenómadas.
Informa: entrenomadas.wordpress.com/2009/12/14/la-ciudad-que-amo


