Me contaron que Daniel se lo pasó en grande, puesto que ya está muy acostumbrado a manejar el pulsador de varilla – lo usa en el colegio aplicado al ordenador. Es con el que mejor trabaja, porque le cuesta menos mover la varilla que efectuar la presión necesaria sobre un pulsador de botón. Se lo pasó tan bien, que no quería marcharse: el cabreo le duró todo el trayecto en coche de regreso a casa, y al llegar a ella aún estaba enfadado.
Informa: unblogparadaniel.blogspot.com/2009/12/daniel-visita-la-



Ah, qué bien, ¡gracias por subir la entrada desde el blog! Y como decimos en él, a ver si en los años sucesivos deja de ser una muestra del juguete adaptado y nos encontramos los cacharricos para chavales con diversidad funcional en las tiendas…