La vida errante de Luis Buñuel
Amante de la buena vida y de los placeres burgueses y, sin embargo, autor de algunas de las películas más provocadoras y revolucionarias de la historia del cine, Luis Buñuel, de cuya muerte se cumplen el martes 25 años, tuvo una intensa vida que recorrió el siglo XX. Éstos son los no santos lugares del cineasta.
Uno de los últimos lugares en donde hubiera deseado vivir era la llamada América Latina. Y sin embargo fue en México DF la ciudad donde más tiempo residió. Desde el año 46 hasta su muerte, hace ahora 25 años. Viajó por Francia, Estados Unidos, España, pero nunca abandonó su residencia mexicana. Tierra de exilio donde se encontró con muchos amigos de los años republicanos, donde hizo nuevas amistades y se reinventó como cineasta.
Llevaba muchos años sin estar detrás de la cámara. Tenía una familia, necesitaba vivir de su trabajo. Aceptó películas que no le interesaban, actores que no le importaban y argumentos que no eran suyos. Comenzó con una película, Gran casino con Jorge Negrete, auténtico ídolo de un México que no era el suyo. Fue un fracaso. Tuvo que esperar dos años para rodar su siguiente película. Mientras tanto seguía viviendo con 46 años del dinero de su madre. Preocupado, entretenía sus ocios en el café y de vez en cuando se escapaba a un hotel en Michoacán, San José Purúa, donde escribió muchos de sus guiones. Lo mismo que en España solía hacer en el hotel del monasterio de El Paular. Los dos tenían un tranquilo y bien surtido bar. A Buñuel no se le puede entender sin lo que bebió, ni sin lo que fumó. Le gustaba el vino. Siempre en casa o en comidas, nunca en el bar. Para los bares las bebidas. El dry martini y el buñueloni, un plagio del Negroni, cambiando el Cinzano dulce por Carpano.
Y llegó el momento de poder hacer su cine más personal. Recorrió las ciudades perdidas, las zonas marginales que rodean México DF, disfrazado con sus ropas más viejas se dedicaba a escuchar, mirar, observar muchos de los argumentos, de los diálogos y de los decorados que incluiría en su próxima película, Los olvidados. Muy controvertida en México, triunfó en Cannes y cambió el destino de Buñuel. Octavio Paz, Luis Cernuda, Carlos Fuentes comenzaron a escribir alabanzas de su cine.
En México fue feliz. Rodó muchas películas, algunas obras maestras.
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Ayer estuvimos cenando en el restaurante La Zarcinera de Biescas, un estupendo plato de origen marroquí, que Anuar guisa estupendamente. Se llama “Tegine de ternera con ciruelas y almendras tostadas”. No puedo contaros la receta, porque es secreto profesional, pero si que puedo decir que Anuar aprendió de su madre la exquisita manera de elaborar este guiso y, a la vista de los resultados, la madre debe ser una excelente cocinera, porque el hijo ha sabido trasmitir esta receta, con todo el encanto de la cocina Marroquí, con una presentación elegante, que invita a la degustación lenta y tranquila de este plato, que merece estar entre los mejores.


