Érase una vez cuatro estudiantes de filología que, ingenuos ellos, querían ir a un concierto el fin de semana. Hasta ahí, ningún problema, salvo que esos cuatro estudiantes de filología tenían un examen teórico de Latín el lunes. Tampoco le vieron ningún problema a eso y, obviamente, sacaron la entrada y quedaron para la tarde del sábado.

Habían quedado las dos filólogas y un filólogo con el cuarto filólogo a eso de las ocho de la tarde en la puerta del Parque Grande. Después de gastar energías subiendo al Batallador y al mirador, esquivar a unas personas que les santificaron -y que cantaban rap cristiano-, lograron reunirse y caminaron alegres y contentos hacia la sala Multiusos, intentando adivinar el orden de las canciones del concierto.

Y a partir de ahí.
Entrar. Poca gente. Segunda fila.
Sacamos bebida. Las primeras fotos.
Se empieza a llenar y animar el ambiente.

Bajan las luces. Sacamos cámaras. Acción!
AZERO
De teloneros, estupendos, con un sonido algo peor que el de La Fuga -no tienen los mismos recursos, suponemos, o que no conectan todos los cables para que el grupo principal suene mejor, según fuentes filedignas- y están más de media hora tocando temas de sus cuatro discos.

Unos veinte minutos de descanso.
Mantemos la posición, segunda fila.
¿cantamos Bailar pegados? Reímos.

Parece que sale La Fuga.
Se hacen un poquito de rogar, pero …
LA FUGA empieza con Los Molinos, de su nuevo disco.
Y sigue el concierto.
Más de dos horas de música en directo con un grupo estupendo de Reinosa.
Canciones nuevas y viejas. Eléctricas y casi en acústico.
Rulo no para, de un lado al otro del escenario.
Nando, con su sombrero, tremendo. Fito se emociona.
A Edu se le ve, a pesar de estar detrás de la batería.

Cuando Rulo deja de cantar, la sala retumba.
Cantamos con él y casi se nos escucha más.
Muchas voces, una misma canción.
Los pelos de punta, temblamos de emoción.
La balada del despertador.

De vez en cuando intentamos coger una púa que Rulo lanza al público.
Al final del concierto, uno de los filólogos consigue una ^^
la fuga
Dos horas después, los chicos de La Fuga se despiden.
Tremendo concierto.
Pero… no me han cantado Trampas al sol ni Madrid, así que sólo les doy un notable alto.

Y es que la música es uno de esos artes que enamora.
Que el artista cree y tú recibas en ese mismo momento es una sensación única.


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