Celtas Cortos ayer en la Plaza del Pilar

Hora y media estuvieron ayer Celtas Cortos sobre el escenario de la Plaza del Pilar, en la zona de la fuente de Goya.
Con sólo cinco minutos de retraso, salieron al escenario y lo llenaron de instrumentos, saltos, bailes, canciones sin letras y con todo el ritmo puesto en el violín, el acordeón o la batería.

Cinco micros en primera fila, tres en segunda y la plataforma de la batería. Un cámara en el lateral izquierdo para pasar las imágenes a la pantalla que estaba a la izquierda del escenario. Seis, siete, a veces ocho músicos tocando con ganas, haciéndonos bailar abajo, saltar y corearles las canciones.

Cifu, como siempre, hacía una presentación de las canciones de dos o tres minutos mínimo, sacando rimas improvisadas de donde no las había.

No podían faltar las canciones 20 de Abril y Retales de una vida, y mientras las cantaban les coreamos todo lo que pudimos, hasta quedarnos afónicos.

¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo,
las risas que nos hacíamos antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay
han cambiado, han cambiado, sí.

No en vano 20 de Abril es una canción ya mítica para un par de generaciones y con Retales de una vida, el grupo le ha querido rendir homenaje.

Y los recuerdos al aire me besan la cara.
Sólo recuerdo lo bueno,de lo malo nada.
Aún queda tiempo pa´ el viento,vaya donde vaya,
y que me lleve volando,a tocar a otra guitarra.

De los grandes subidones,siempre hay un bajón.
De las grandes amistades,siempre hay un traidor.
De los acordes mayores, es el más grande y menor.

Con Cuéntame un cuento, C`est la vie y El emigrante, el grupo bailaba en el escenario, intercambiaban los micros, las luces se hacían más cálidas, con más colores, y a veces nos iluminaban a nosotros, que estábamos abajo bailando y saltando a la vez que intentábamos seguir el ritmo de Cifu cantando.

Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
Somos distintos, somos iguales.
Pero en la calle nadie lo sabe.
Pan para todos. Tenemos hambre.
Pero los ricos no lo comparten.

El violinista usaba su instrumento como metralleta en Haz turismo.

Haz turismo invadiendo un país
tu serás el rey del noticiario
te verá tu mama orgullosa
disparando algún pobre muchacho.

Con esta canción, Cifu presentó al grupo (y estuvo un buen rato, que son muchos) y se despidieron. Las luces se apagaron y nosotros comenzamos a pedir otra. Falsa alarma, por supuesto que volvieron a salir al escenario.

Y después de Amor al vino (qué gran canción), las luces se apagan de nuevo. Parece que se van… pero les insistimos un poco y vuelven a salir.

Una cosa es el vino y otra cosa es el amor
Pero si juntas las dos, nace el amor por el vino

Pero todavía quedaba alguna canción importante en el candelero, como La senda del tiempo (todos abrazados y sacando mecheros).

Paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor

Y, ahora sí, a la tercera va la vencida y tras tocar No nos podrán parar, el grupo saluda, nos hace fotos, ponen algo de música y se acabó el concierto.

Y hasta hoy hemos llegado
con ganas de luchar
con ganas de ser mejores
y cambiar la realidad.

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