Monsieur Menjón in concert

El próximo viernes día 26, a las 20:30 h, el genial pianista Alberto Menjón Bohanna dará un concierto en la Casa de Cultura de Tauste.

No se lo pueden perder: será lo mejor que han visto los siglos. Iba a añadir la consabida coletilla “ni esperan ver los venideros”, pero no, claro: quedan por venir muchos más conciertos de este joven y brillante artista, que no es que vayan a ser igual de buenos, sino que irán in crescendo.

Cuando Alberto esté, dentro de unos años, en el culmen de su fama, podrán jactarse de haber asistido a éste su primer concierto en solitario. “Yo estuve allí”, dirán con orgullo.

(Próximamente informaremos del programa.)

Un señor que pasaba

Dicho así, parece que sea un señor cualquiera…

Resistencia

–Prefiero que se pruebe con el Via Crucis, porque si no aguanta el Via Crucis no habrá Siete Palabras.

(En “El pequeño catalán”.)

Atrapasueños

Dijo que se llamaba así cuando lo trajo ayer del cole, que lo había hecho en clase.

Sirve para llevarse las pesadillas, así que lo colgué en la cabecera de su cama.

Tendré que pedirle que me haga a mí otro.

“Sólo quiero un niño normal…”

Eso es lo que Jorge oyó decir a su madre, escuchando la conversación de los mayores detrás de una puerta. Y se puso muy triste.

“Sólo quiero un niño normal…” ¿Acaso él no era normal? ¿Por qué? ¿Sólo porque le gustaba el mar?

Claro que a Jorge no le gustaba el mar, sin más, sino que vivía a diario dentro de él, pues estaba convencido de que el mar estaba en su cocina. Una cocina que tenía las paredes blancas de la mitad para arriba y azules de la mitad para abajo, y del mismo color azul era el suelo. De modo que Jorge entraba cada día allí con las gafas de buceo puestas, descalzo y dispuesto a nadar. Dibujaba peces y pulpos en las paredes, y conchas y estrellas de mar en el suelo. Para disgusto de su madre, que se daba un soponcio cada vez que se encontraba con todo aquello.

Su madre se desesperaba y se enojaba con Jorge, sí.
Pero Jorge no se enfadaba.
Jorge tenía mucha paciencia y sabía que uno no se tiene que enfadar
a menos que haya una razón muy importante para ello.
Y los peces y los pulpos marinos no eran una razón de peso para enfadarse.
Por eso, con mucha calma, trataba de tranquilizar a su madre.

–No te preocupes, mamá. Ya se irán los peces a dormir cuando anochezca.
–¡Grrrurrrughuskigj!– respondía ella.

Elene, la madre de Jorge, consiguió quitar, con un quitamanchas supermoderno que compró en el supermercado, todos los dibujos que su hijo había hecho en la cocina. Pero eso no acabó con la fantasía de Jorge, que seguía viendo el mar donde él quería. Y en algún lío que otro se metió por ese motivo.

Elene está convencida de que su hijo “no es normal”. Y preocupada. El padre no le da tanta importancia. Pero ella insiste en que aquello se tiene que acabar, así que decide pintar la cocina de otro color.

Así se acabarían los mares y las historias. “Sólo quiero un niño normal”…

Los padres temían que Jorge se enfadara por aquello. Pero la imaginación de Jorge no podía borrarse con un quitamanchas hipermoderno ni con una simple capa de pintura.

No os cuento el final de la historia, que particularmente me encanta. Y me encanta por dos motivos: porque la imaginación triunfa y porque no tiene moraleja ni moralina ni moraleches. Es, simplemente, la historia de un niño con mucha imaginación y sólo invita, acaso, a reflexionar un poco sobre esa especie de manía extendida entre la “clase paterna” de “tener un hijo normal”.

Los padres somos unos auténticos pesados con ese empeño. Y nuestros hijos, que generalmente no suelen ser normales sino extraordinarios, cada uno por su motivo, nos dan ahí cien mil vueltas porque saben adaptarse a la realidad de una manera más fácil, imaginativa y flexible que la que nosotros usamos, oxidada y correosa por la edad y los prejuicios.

¿Lo mejor de todo? Que no es un libro para padres (cosa que odio), sino un divertido libro para niños; pero que también los padres se pueden animar a leer con gusto porque provoca un positivo impulso de confianza en los chiquillos.

El mar en la cocina, de Harkaitz Cano, con ilustraciones de Lluïsa Jover (MacMillan, 2008)

¡Que no se ve!

Me he peleado a menudo con diseñadores “modelo el texto sobra“. Ya lo he contado alguna vez aquí. Esos diseñadores necesitan sólo, en todo caso y si viene bien para la composición general, de unas cuantas palabras a modo de motivo gráfico. Si dicen algo o no dicen nada, es lo de menos: sólo hace falta que sean letras, e incluso que algunas de ellas formen palabras y eso. No viene mal que estén: dan algo así como un aire de seriedad.

Yo me agarraba cada rebote que pa qué. Soy de natural impulsivo, ejem. Me descomponía el menudillo oír, con la suficiencia que da el glamour, frases del tipo: ”El texto es excesivo, estropea la limpieza de la imagen”.

Ojjj…

A ver, centremos el tema. Soy la primera que cuando entra en el Palacio de Sástago pasa olímpicamente del supercartelón que suelen colgar a la entrada de las exposiciones, lleno de texto introductorio. Semejante superficie repleta de letras todas juntas desanima hasta a una “leona” como yo.

Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es un violín.

Si “el texto sobra”, e incluso “estorba”, que lo quiten. Pero si está, que tenga fundamento. Necesariamente ha de ser breve: para leer textos largos están los libros, no las exposiciones. Pero si hay textos, que digan algo con sustancia. Y, por favor: que se puedan leer.

Ejemplo reciente: la exposición sobre el CERN que está montada estos días en el Paseo Independencia de Zaragoza.

¿La ven? Pedazo mupi, pedazo fotón y textico chiquirritico que te tienes que empeñar en leer; eso, claro, sólo si es que tienes un interés profundo en leerlo.

Para hacerlo, tienes que ponerte de puntillas junto al soporte de cemento que sostiene el cartelón, que es de buen tamaño. E inclinarte un poco.

Cuando estás haciendo equilibrios, lees. Y cuando lees, lees esto:

El detector que llegó del frío. En el marco para reconvertir la industria militar rusa, una fábrica en Bogoroditsk (Rusia), produjo más de 73.000 cristales de plomo-tungsteno para el experimento CMS“.

Ondiá si produjo cristales, piensas. Má, qué mogollón de cristales. Y de plomo-tungsteno, ¿eh?

Enfrente del mupi éste está Calzedonia y te metes a comprarte unos calcetines, mientras piensas en el mogollón de cristales de plomo-tungsteno que produjo la fábrica de Bogoroditsk (Rusia) en el marco de reconversión de la industria militar rusa (en Rusia).

Nos dicen: “Bah, es que la gente no lee”. ¿Pa qué te vas a molestar en que los textos de las exposiciones se puedan leer? ¡Que la gente no lee! ¿No lo habíamos dicho ya? Pues lo decimos otra vez. Que los textos manchan la limpieza de la imagen, con lo bien que quedan estos barrotes doraos tan majos, que algo deben de tener que ver con el CERN. Hey, que una imagen vale más que mil palabras. Así que si no entiendes la relación entre los barrotes y el CERN, es que eres tonto.

A todas estas, ¿qué es el CERN? ¿Alguien se ha enterado de lo que pueda ser eso, viendo esta exposición? Ah, calla, que no me acordaba: que la gente no lee. Tá bueeeeno.

En cualquier caso, por si sí o por si no, por si no estamos tan seguros de que la gente mire sin mirar y sin enterarse de nada, en fin, por si acaso, los logotipos que se vean bien: ésos, sí. Aquí ya no importa tanto que manchen la limpieza de la imagen. Que se vean.

Y… bueno, son los que pagan, ¿no? Pues ese factor debe de ser el que hace que no manchen la limpieza límpida de la imagen bella, vacía, en un poste airoso, sobre una base cuadrada de hormigón rosa. Con un fondo negro y dos líneas blancas a modo de fina greca en su base.

(Qué majicos los calcetines que me he mercao en el Calcedonia. También tienen una greca pero ésta es violeta, que se lleva mucho esta primavera.)

Los misterios de Ateca

Estuve el viernes en Ateca con unos amigos y me volví con varios misterios en la cámara y en la recámara:

1.- ¿Por qué la torre de su iglesia, preciosa ella de verdad, tiene una planta tan desganguillada e irregular, y está retorcida en alzado?

Miren la cornisa de la parte baja, más desviada que pa qué.

2.- ¿Por qué al arquitecto restaurador le dio, recientemente, por quitar todos los platos antiguos de cerámica que la decoraban, y todos los fustes de las columnillas, y los sustituyó por piezas planas, chatas y modernas?

 

 

3.- ¿Qué hace en los anejos de la iglesia, en concreto en el cuarto de la caldera de la calefacción, una momia escondida en un hueco de la pared (minifaldera y con un escapulario sobre el pecho, para más señas)?

4.- ¿Quién fue el original escultor que hizo esta escultura (¡que me encantaaaaaa!), mezcla de San Roque, Santiago y Fred Astaire?

Estoy que vivo sin vivir en mí…

Preguntica

¿Alguien sabe por qué puerros baja verde el Ebro desde hace unas semanas?

Pero verde, verde, ¿eh?

Gobierno de Haragán

¿Se han fijado ustedes en el iconito “Escuchar” que aparece en la esquina superior izquierda de la página del Gobierno de Aragón?

Yo me había fijao, pero no se me había ocurrido pinchar en él. Bastante nos sofronizan nuestras instituciones con noticias, pseudonoticias, notas de prensa y comunicaos, y aparición en teles y radios y periódicos y carteles y de todo, como para autoflagelarme insistiendo en ello por mi cuenta.

Pero un amigo mío, de natural curioso, sí que lo ha hecho. Y me ha invitado a que lo haga. Y lo he hecho. Y ahora soy yo la que les invita a todos ustedes a que lo hagan, porque es de tirarse pol suelo de la risa (yo he escuchado ésta, pero vale cualquier otra).

Arresulta que es un sistema que pretende (se supone) hacer accesible la página a los ciegos, leyendo el contenido de la web mediante una voz enlatada. Como las cosas no se hacen en serio, pues salen mal. No niego la buena voluntad de la iniciativa, pero el resultado es tan desastroso que el hecho de que se mantenga ahí pone en evidencia que esa buena iniciativa consistía en “hacer como que” nos importa la gente con problemas de visión o ciega, y no en que ello fuera así verdaderamente. De haberlo sido, o estaría bien o no estaría.

Porque, si siguen mi consejo y pulsan en ese botoncito de “Escuchar”, oirán cómo se repite constantemente ese “Gobierno de Haragán” que da título al post, o ”Gobierno de Aragá Ene”, “Guerra Civil Espa más menos Ola”, ”la copyright poca prerromana”, “Gastronoma A”, “Cartografa Ay Mapas”, “Sa-Bolos de Aragán”, “Fernando Dos El Catálico”, “Carlos i”, “Bu más menos uel” y cosas sin sentido por el estilo.

Lo que ocurre es que la vocecilla enlatada no interpreta los acentos ni las eñes, y así dice todo tipo de tontadas. Escuchen la página a la vez que la leen, y lo comprobarán.

Un ciego, desde luego, lo único que puede hacer con eso es quedarse a bolos. Y cogerse un cabreo gordo.

El caso es que la empresa que da el servicio, que es una ingeniería italiana, en el ejemplo de audio que pone en su página demuestra que sabe hacerlo bien… Así que lo que ocurre aquí es, simple y llanamente, que se ha hecho una chapuza del 15.

También dice la empresa que se puede seleccionar la parte de la página que interese que sea leída, no toda. Opción que vendría muy bien para que la vocecilla no tuviera que leer “logotipo del Gobierno de Haragan”, “cabecera”, “RSS” o el contenido de los menús (que lo hace dos o tres veces, para colmo: “Historia, Historia”, “Conoce Aragán, Conoce Aragán, Conoce Araga Ene”).

Lo más alucinante del caso es que en la pestaña “Accesibilidad” de esta misma web Haragano-gubernativa pone que 

Las páginas del sitio oficial del Gobierno de Aragón (http://www.aragon.es) cumplen la marca AA según la Norma UNE 139803:2004 y las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 (WCAG 1.0) del W3C definidos por la Iniciativa de Accesibilidad Web (WAI).

Lo que, traducido, quiere decir que cumplen con unas directrices de accesibilidad de las páginas web para discapacitados oficialmente existentes.

Y a la vista (y al oído, sobre todo) está que es mentira.

Con lo cual, se deduce que es mentira también el rimbombante y excesivo primer párrafo de esa misma pestaña, en el cual se declara que

El objetivo de la web del Gobierno de Aragón es que todos ciudadanos puedan navegar por las páginas de este portal sin encontrar dificultades de acceso. Todas las personas sea cual sea su edad, discapacidad, características de su equipo de navegación o entorno ambiental desde el que accedan a este sitio Web deben poder utilizar y comprender su contenido.

Tampoco me creo que “La última revisión sobre el nivel de accesibilidad de este portal” haya sido realizada “con fecha 9 de mayo de 2008″. Esa accesibilidad no la ha revisado ni San Pito Pato.

Vaya tomadura de pelo.

(Me pregunto qué opinará de esto el CERMI.)

Qué malita está la cosa

Miren que me tengo por perspicaz, ¿eh? Pero en esta ocasión no acabo de adivinar si el autor de este cartel será el presidente del BBVA, el del Santander o el de Acciona. ¿O puede que el de Telefónica?

Ayyys… ¿Alguno de ustedes sabe cuál de ellos se llama Manuel?

ecoestadistica.com