Y después de la Expo, ¿qué?
Nuestros mandatarios políticos autonómicos y nacionales ya están preocupados por lo que va a ocurrir en la ciudad de Zaragoza después de la esperada Expo 2008. Y les preocupa, sobre todo, qué va a suceder con todas las infraestructuras millonarias que se están levantando a marchas forzadas y a contrarreloj para llegar a tiempo dentro de poco más de medio año. No quieren que se repita lo de la Exposición de Sevilla de 1992. Y lo que desean es aprovechar los edificios para usos sociales o culturales que beneficien a la ciudad y a su entorno. Como es lógico, piensan ya en el 15 de septiembre de 2008, fecha que marcará una nueva etapa para la ciudad del Ebro, después de los fastos del próximo verano. Son conscientes de que hay que amortizar gastos y rentabilizar inversiones, pero no saben todavía a qué usos destinarán los distintos edificios, la Torre del Agua o el Pabellón Puente.
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