Estiman los expertos que una moto corriendo por una ciudad grande,de noche, en verano, cuando la gente tiene las ventanas abiertas por el calor , puede llegar a molestar a unas cincuenta mil personas. (Pobre madre del motorista). Y nadie dice nada. La ley para castigar a los motoristas pedorros es muy garantista y hacen falta agentes, un dinamómetro y un sonómetro calibrados y legalizados, en fin la palinodia. pero se ven y sobre todo se oyen a larga distancia, con lo cual no pueden  pasar inadvertidos. Y nadie o casi nadie les multa. ¿Entienden ahora por qué es tan difícil desmontar redes de tráfico de estupefacientes? Son simplemente discretos. Si a  un motorista ruidoso nadie le dice nada, a los cárteles de la droga, tampoco.Seamos discretos. Si lo que es evidente pasa desapercibido, lo dudoso se arreglará silbando y mirando al techo.Â