Aún estoy medio tonto. Fué el otro día, a las cuatro de la mañana. Una luz intensa, un ruido ensordecedor (en mi tranquila calle peatonal) y un bote en la cama acompañado de escalofrío. Eso es lo que más me asustó porque a mí me gustan las tormentas. Siempre me han parecido unos grandes espectáculos naturales. Las he visto de muchas formas. En valle cerrados, desde aviones a miles de metros de altura sobre ellas, urbanas, marinas, las he fotografiado y les he cogido los ritmos de descarga. Pero la otra noche me desconcertó . Yo creía que sus efectos eran sobre todo literarios; la mujer de Job, el nacimiento del monstruo del Doctor Frankenstein y cosas por el estilo. Pues no. Una vez despierto revisé la casa. Repasé lo mas valioso que despues de yo mismo somos por éste orden: la televisión Bravia (grandísima calidad), el ordenador fijo y el ordenador portátil. El parte de guerra es el siguiente: yo asustado pero ileso, la tele como estaba apagada bien también, el ordenador fijo con la placa madre frita y el portátil loco perdido (estaban en labores P2P).Y dos discos duros a la birulé. Como tengo un seguro del hogar que me cubre “Colecciones filatélicas,numismáticas, abrigos de pieles, cuberterías de plata, vajillas etc) ya veremos si me cubre lo único de valor que tengo en casa. De momento podía haberme caído el rayo en la crisma y ahora los amigos estarían pensado que yo era una buena persona… A las penas puñaladas. He repuesto el portátil antes de que me indemnice el seguro porque hay un Crédito del Ministerio que justificando linea de ADSL te financian el portátil o el fijo a treinta y seis meses a cero intereses. Cuando acabe de pagar ya será otra vez viejo (el portátil, no yo). Ya contaré el final del seguro de hogar.