Hasta los años setenta las mujeres burguesas de casi todas las edades solían utilizar un minúsculo pañuelo de tela de batista que guardaban en el elástico del puño de la rebeca. Servía para enjugar, ora una lagrimilla de cocodrila , ora un estornudo. El caso es que para su tamaño demasiado servía…
Pues bien: la Red Web también es un pañuelo. Lo cuento en corto. Una amiga me dice que venden una casa, una hermosa y grande casa. Quedamos con el dueño, desconocido paa mí y tras media hora de ver la propiedadme dice: “el caso es que yo te conozco”.- Es posible porque he tenido un trabajo muy de cara al público.- No, no, te conozco de un blog de Zaragózame.
Y en esto me recita los argumentos de los últimos editados. Pensé que era una broma. Pues no. Te mando un saludo, querido lector. La casa , según dije a la intermediaria, era muy grande para mí, pero aquí , en éste humilde blog me tienes.

P.D. ¿Que qué es una “rebeca”. Otro día lo cuento.