Los Reyes Magos por Zaragoza
–Melchor no hagas ruido, en la anterior casa casi te descubren.
–Mira Gaspar, aquà nos han dejado unas galletitas, turrón y 3 chupitos de coñac.
–Coñac, coñac, coñac… una corbata, tres libros, un triciclo. Y ahora me voy a beber el coñac.
–¡Eeeeeh, co! –esto del co se les pega en el hablar a sus majestades por estar ahora mismo en Aragón pero también saben inglés y holandés–, Que te vas a emborrachar, que en la anterior casa te bebiste también los tres vasitos Baltasar.
–Vamos Melchor, despacito, en camello, vamonos al siguiente piso.
Los camellos están atados en el portal, un borracho se los cruza ahora mismo por la noche pero mañana por la mañana ni él mismo se lo creerá. Y asà se cumple la noche más majica del año para los niños que son pequeños y se despiertan corriendo sin despertador, ni avisos de mama ni nada, y sonrÃen abriendo el papel del regalo que les han dejado los reyes a los que no han sido malos.
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