Plaza Santa Marta

De vuelta al trabajo, giro la esquina y ¡Zas! me encuentro con un espectáculo sincronizado de sillas ardiendo bajo el sol…
No puedo pensar, sólo sonreir, mientras escucho la voz de Henry susurrándome al oído…
Quién se atreve a insinuar, nena, que no eres una obra de arte?
zaragozamonamour.blogspot.com/2008/08/plaza-santa-marta.html
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