Cartel de La edad de oro

“Yo estoy fregado. Pero vosotros tenéis acordeones, hipopótamos, llaves y ganchos para trepar”. El revolucionario que se queda en casa porque no tiene fuerzas, da ánimos a sus compañeros para que se encarguen de destruir los cimientos de la sociedad burguesa. Por supuesto que no lo consiguen. Tampoco don Luis, con su filme número dos, esta vez de una hora de duración y financiado por el parisino Vizconde de Noailles.

Seguir leyendo


Related Post

  • No Related Post