Siguiendo las directrices de la pacata Ley de Memoria Histórica del gobierno Zapatero, el Ayuntamiento de Zaragoza ha tenido a bien cambiar los nombres de 43 calles de la ciudad, para eliminar las referencias al régimen fascista. Conozco a uno de los recopiladores del nomenclator, que merece todos mis respetos y elaboró una lista de topónimos locales referentes a mandos militares ignominiosos y demás basura franquista.
Pero ello no me hace redrar ante la imbecilidad de los políticos de medio pelo encargados del caso en último término. Por ejemplo, eliminar “Radio Juventud” es una mamarrachada, puesto que no dejaba de ser una de las emisoras del Estado. En esa línea, habría que quitar del callejero también referencias como “Plaza de España” o “Paseo de los Cocoteros”, si lo hubiere.
Un sacerdote (mira que los odio por lo que representan) que dedicó su vida a la mejora de condiciones sociales de los ciegos ha sido eliminado por haber participado en la División Azul. También estuvieron allí Berlanga y Ciges, cada uno por sus motivos, y a nadie se le ha ocurrido tildarlos de colaboracionistas.
El alcalde de la ciudad ha decidido aceptar la propuesta del dirigente del Opus Dei José Joaquín Sancho Dronda para poner una calle a nombre de San Josemaría Escrivá de Balaguer, destacado gurú espiritual del franquismo. Olé tus narices. Se ve que la mierda en su apogeo se presenta como nueva diosa nuclear de la que oler los efluvios y nadie tiene ya capacidad de evitarlo.
Las inutilidades de quienes ostentan cargos en la función pública se hacen evidentes en las contradicciones idiotas de estos mediocres con representación. Pero también en sus aseveraciones sumarias. Por ejemplo, Belloch truena: “Frente al vandalismo lo que cabe es represión, sin más“. No se le pasa por la cabeza que quizás los adolescentes descerebrados que rompen sin ton ni son, sean el producto de las decisiones políticas que él mismo comparte con el resto de los responsables de la educación de los ciudadanos.
Espero que sin tardar, se organice una horda cívica para destruir las potenciales placas erigidas en honor del sacerdote barbastrense ignominioso. En el caso de que los adocenados miembros de los partidos laicistas con representación (CHA e IU) no tomen cartas en el asunto, lideraré desde Zaragózame una iniciativa popular para la eliminación de esos carteles. Seguiremos informando.
Mientras, destacar la magnífica serie de artículos sobre el cambio de nombre de las calles de zaragoza que está siendo recopilada en esta página de El Periódico de Aragón:
Las 43 nuevas calles de Zaragoza
(Otra buena idea nos la da -en la imagen que encabeza este texto- Francisco Ibáñez, que publicó en 1970 su versión de una inauguración de placa del callejero, en la serie “Pepe Gotera y otilio, chapuzas a domicilio”).

Este blog es la participación de 
jajajajaa… al final no has enredado con el fotosop al maestro ibáñez
En realidad así es mejor: lo original, sin más.
Me parece muy bien, pero no te metas con los sacerdotes. Si te metieras con un imán musulmán, veríamos la libertad de expresión..
Hola, Quique. Me meto con quien me da la gana, que para eso es mi blog, ¿no? Pero atendiendo la petición de mi amable público, me voy a meter con un imán musulmán: ¡Imán musulmán, pedazo de patán! Gracias, Quique.
Hola A.Tausiet:
El motivo de mi pregunta es el siguiente; algunas calles de Zaragoza llevan por nombre algo que las relacionaba,entonces,¿a que es debido que algunas tengan el nombre de alguna Reina de la edad media?.
Un abrazo.
Nieves
No entiendo tu pregunta